Obsolescencia programada: ¿cómo le afecta a mi coche?

Al comprar cualquier aparato electrónico o mecánico nuevo, somos conscientes de que no va a durar para siempre. Quien adquiere un coche a estrenar también lo sabe, aunque el propietario quiera pensar que la compra le va a resultar tan buena que tendrá que despreocuparse de pensar en otro vehículo en décadas. Nada más lejos de la realidad: la obsolescencia programada hará que cambiemos de coche antes de lo esperado.

Este concepto, se refiere a la planificación del fin de la vida útil de un producto o servicio, de modo tal que tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante, este ya no funcione correctamente se vuelva inservible y haya que hacerse con uno nuevo. Es decir, fabricar vehículos con fecha de caducidad.

Si nos fijamos en los manuales de mantenimiento de los coches actuales, las indicaciones marcan hasta un máximo aproximado de 360.000 kilómetros. Y a partir de ahí, ¿qué? Da la sensación de que el fabricante determina la vida útil del vehículo, independientemente del uso que se le haya dado durante esos años. Este hecho suele verse en los componentes electrónicos más básicos de un coche, como los elevalunas, o el motor que mueve los limpiaparabrisas, que tras un número limitado de usos comienza a dar fallos obligando a su reparación.

Unos frenos ‘para toda la vida’

Sin embargo, el ejemplo más claro de esta práctica en la industria del automóvil la encontramos en los frenos. Hace unos años, una marca diseñó un sistema de frenado ultra-eficaz que repartía la potencia de frenada en partes iguales para las cuatro ruedas. Con este reparto provocaba un menor desgaste de los componentes de los frenos, lo que multiplicaba su durabilidad por más tiempo que los sistema de frenado existentes hasta el momento.

Sin embargo, el fabricante no estaba dispuesto a dejar pasar la oportunidad de obtener un beneficio económico con el cambio de piezas y programó sus frenos para que tras accionar el mecanismo unas cuantas veces ya establecidas se bloquease. Una vez sobrepasado este número de frenadas el sistema hidráulico dejaba de funcionar, obligando a repararlo por completo. 

Un modelo resistente por orden del Gobierno

Durante los años 50 y 60, durante el conflicto de la Guerra Fría, el desabastecimiento de productos en Cuba era un gran problema. Por ello, los vehículos que se exportaban eran los famosos modelos haigas (como coloquialmente se conocía a estos coches). Estos vehículos estaban preparados para que su vida útil fuese muy amplia debido a que no se sabía hasta cuándo duraría el conflicto; tanto es así que hoy en día aún siguen funcionando.

Si el bloqueo por parte de Estados Unidos a Cuba se hubiese producido en nuestros días, tal vez este modelo no hubiese tenido tal durabilidad, teniendo que ser sustituido por otros vehículos. Los haiga son un ejemplo de que se pueden fabricar coches mucho más duraderos que los actuales, con técnicas de fabricación anteriores a las que se utilizan hoy en día.

La electrónica, fuente de fallos en nuestro coche

En los vehículos actuales, la centralita electrónica cumple una función parecida a la que tiene el cerebro en el cuerpo humano. Al ser un sistema informatizado no está expuesto a elementos externos como pueden ser temperaturas extremas, golpes o cualquier otro imprevisto. Por lo tanto, ¿por qué da fallos?

Su programación para que falle a largo plazo provoca un desembolso importante para el consumidor que recae directamente en los ingresos que percibe la industria. Los fabricantes son conscientes de que parte de su negocio pasa por reparar piezas estropeadas que ellos mismos han fabricado y pueden programar su deterioro mediante cálculos basados en estadísticas de uso. 

Algunas asociaciones llevan años condenando esta práctica que a su juicio es abusiva. Sin embargo, la sociedad parece mostrarse indiferente con la industria no solo del automóvil sino en otros productos de consumo habitual -pues uno de los casos más flagrantes de obsolescencia programada se da en el mercado de los teléfonos móviles y su consumo crece año tras año-. La solución parece estar en una legislación que revise estas prácticas que repercuten en el bolsillo de los conductores.

You may also like...

WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
A %d blogueros les gusta esto: